A lo largo de la historia de la tecnología, distintas personas desarrollaron habilidades y actividades increíbles en el mundo de la Ciberseguridad. En este artículo conoceremos a uno de ellos que, aunque empezó en el lado criminal, reacomodó su vida y se convirtió en un increíble aliado del lado ético de la Seguridad Informática.

Que son los hackers

El término Hacker, normalmente se usa para englobar a todas las personas que realizan actividades cibernéticas delictivas, pero no es así. Un hacker es un profesional de la seguridad informática que posee avanzados conocimientos y experiencia para realizar diversas cosas en relación a dispositivos, entornos o sistemas, con el propósito de provocar cosas distintas de su propósito original o evaluar el comportamiento de determinado sistema sometido a presión.

Hay aquellos que tienen predilección por las actividades delictivas, llamados normalmente Black Hat, y hay otros con una ética y moral desarrollada que trabajan del lado de la ley, llamados White Hat.

Hay otras categorías, como Red Team, Blue Team, Green Hat, Grey Hat, pero a estas categorías las analizaremos en profundidad en otro artículo. En este conoceremos a uno que empezó como Black Hat, pero hoy se destaca por sus habilidades del lado del hacking ético.

El Fantasma de los Cables

Kevin Mitnick, nacido el 6 de agosto de 1963 en EEUU, es un profesional de seguridad informática, desempeñándose hoy como consultor con un fuerte en la ingeniería social, muy conocido en la industria por múltiples episodios relacionados a él.

Cuando tenía 12 años se enfrentó a los primeros cambios y dudas en su vida. Noto que el transporte público que utilizaba a diario funcionaba en base a tarjetas perforadas para los viajeros.

Gracias a esto se le ocurrió la idea de que contando con su propio perforador podría viajar por la ciudad libremente.

Obtuvo uno de estos aparatos perforadores y tarjetas de viaje y gracias a ello pudo dedicarse a realizar sus viajes sin gastos.  A los 16 años tuvo su episodio como “hacker” al entrar sin autorización al sistema administrativo de su escuela, solo para “ver cómo funcionaba” y por, sobre todo, si podría realizarlo.

Poco tiempo después, accedió de manera ilegal a la red Ark, de la compañía Digital Equipment Corporation, lo que le dio 12 meses de prisión un par de años después del hecho. Poco tiempo después de salir de la cárcel, accedió a la red de Pacific Bell, para obtener códigos de activación telefónica e información múltiple de la empresa. Los datos sustraídos, se supone, tenían un valor de $US 200.000.

Desde 1982 en adelante, múltiples empresas fueron atacadas por él. El North American Air Defense Command, Microcorp Systems en 1987, redes, sistemas, centrales telefónicas, etc.

Mientras era buscado por las agencias gubernamentales, incluso cometió falsificaciones de licencia de conducir y similares. Su historia parece una película de acción: persecuciones con helicóptero y un ser fantasma que desaparecía en cuestión de horas o, directamente, era irrastreable. Con el auge de los dispositivos móviles (o celulares), las dificultades para encontrarlo fueron aún mayores, dado que con sus conocimientos simplemente escapaba del control de las autoridades.

Caída y resurgimiento del Cóndor Fantasma

El Fantasma de los Cables, como decidió autodenominarse, o Cóndor, como le decían otras personas, encontró el inicio de su caída definitiva en 1994.

Ingresó al computador de Tsutomu Shimomura, un físico computacional, experto en seguridad informática pero además White Hat, al que desde luego no le hizo mucha gracia. Este hacker ético se propuso como meta personal, capturarlo.

Empezó a rastrear los movimientos de Mitnick, lo que lo llevo a encontrarlo en relaciones ilegales directas (o sea, las había hackeado) con empresas de telecomunicaciones, a saber, InterNex, The Well y Netcom.

En conjunto con ellas y habiendo dado notificación al FBI, empezaron a acorralar a Kevin, mientras monitoreaban sus actividades, basadas entre otras, en crear múltiples claves de acceso con contraseñas random, pero en cuentas con permisos de uso avanzados en las tres empresas.

El 16 de febrero, el Fantasma se había convertido en un ser real, y atrapado. Ese día, se llevó a cabo su arresto. Pero, Kevin tenia preparados ciertos trolleos para su “amigo” Tsutomu. Durante la noche del 15 de febrero y primeras horas del 16, estaban supervisando permanentemente sus dispositivos y comunicaciones. Tsutomu descubrió movimientos inusuales desde el dispositivo de Kevin, en la red de comunicaciones. Nadie sabía que ocurría, hasta que horas después del arresto de Kevin, cuando Tsutomu llega a su domicilio encuentra una serie de mensajes con tono asiático, enviados por Kevin en tono de burla, ante la inminencia de su arresto. Pero, eso no era todo. 8 horas después del arresto y antes que la voz se corriera, mientras Kevin permanecía en custodia e imposibilitado de comunicarse, Tsutomu recibiría una llamada en su domicilio con tono de burla.

La voz era clara e inconfundible: Kevin estaba burlándose una vez más. Hubo otra señal enviada por Kevin durante la madrugada del 16 de febrero, pero nunca se descubrió el destino de ella.

La leyenda del muchacho superaba la coherencia, y el miedo que despertaba era superior a la lógica.

Creían que solo a través de silbar o decir palabras a través del teléfono, podría activar la red de misiles nucleares NORAD, así que para evitar eso, un juez le dicto 46 meses de sentencia, de los cuales los 8 primeros, los pasaría en aislamiento total.

Años después de su liberación, ya reformado, se dio cuenta que, del lado ético, podría seguir realizando sus actividades, pero ahora para ayudar a otras personas y proteger a indefensos. Gracias a eso decidió crear su propia empresa de seguridad, Kevin Mitnick Consulting, dedicada a la consultoría sobre ingeniería social y pruebas de pentesting e intrusión a corporaciones.

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